El perejil fresco aporta polifenoles, vitamina A y C. Además, contiene antioxidantes. Debe consumirse en crudo para evitar la pérdida de los nutrientes que contiene.
Se utiliza en numerosas preparaciones para aportar sabor y color. Se lo suele mezclar con el ajo, obteniendo como resultado el famoso provenzal.
Para conservar fresco el perejil, debés sumergir sólo sus tallos en un frasco con agua segura, dejarlo fuera de la heladera y cambiar el agua cada dos días.